Español, cultura y resistencia en el programa de UNIR en Haití en colaboración con el Colectivo Latinoafricano
Fue una locura la primera vez.
En las montañas de Kap Wouj, una joven de 16 años tomó el micrófono y empezó a cantar Mariposista, una de las canciones de nuestro cancionero latinoafricano. No era solo una presentación: era un momento cargado de emoción, de nervios y de orgullo.
Ver a alguien tan joven cantar en español en ese contexto no era algo evidente. Era el resultado de un proceso, de una práctica colectiva, de un aprendizaje que va más allá de las palabras.
Ahí entendimos, una vez más, que aprender un idioma también puede ser una experiencia viva.

Un programa para hacer del español un puente
El programa de español del Colectivo Latinoafricano y UNIR en Haití nace con un propósito claro: hacer del español una herramienta de encuentro.
Un puente entre movimientos sociales, entre historias, entre culturas.
Trabajamos con personas haitianas interesadas en conocer más sobre la historia, la música y las luchas de Abya Yala, no solo para aprender un idioma, sino para habitarlo, compartirlo y hacerlo propio.
Este proceso se desarrolla en distintos territorios del norte del país: en cursos presenciales en comunidades como Ouanaminthe, Carice, Cabo Haitiano y Kadouch, así como en Terrier Rouge. También contamos con estudiantes en nuestro curso de autoacceso, y con un espacio en línea que amplía las posibilidades de participación.
Nuestra metodología se basa en la educación popular y en materiales propios.
Entre ellos, el cancionero latinoafricano ocupa un lugar central. Se trata de una selección de canciones que representan distintos ritmos y territorios de Abya Yala: músicas tradicionales, propuestas contemporáneas, cantos de amor y también canciones de resistencia y denuncia.
Cuando cantar se volvió aprendizaje: el nacimiento de los karaokes
Fue a partir de este cancionero que comenzaron a surgir los karaokes.
No como una idea planificada, sino como algo que nació en lo cotidiano: en los espacios de práctica, cuando las y los estudiantes empezaban a cantar.
Poco a poco, esa práctica se transformó en algo más: una forma de apropiarse del idioma, de perder el miedo y de compartir con otras y otros.
Hemos realizado karaokes en distintas comunidades y uno en modalidad virtual. En estos espacios, las y los estudiantes eligen una canción del cancionero y la interpretan frente a su comunidad. Hay un jurado que valora el uso del español y la interpretación, pero lo más importante no ocurre en la evaluación.
Ocurre en el ambiente.
En las risas, en los nervios, en el apoyo colectivo, en la emoción de cantar en otro idioma y sentir que ese idioma también empieza a ser propio.
En el último karaoke, el premio fue el pago del año escolar de las y los estudiantes ganadores.Pero el verdadero premio fue otro: la confianza, la voz, la posibilidad de expresarse sin miedo.
Súmate al proceso
Lo que empezó como una práctica cotidiana hoy es un proceso que sigue creciendo.
Por eso abrimos la convocatoria para nuestro curso de español 2026 en formato de autoacceso virtual, pensado para que más personas, desde distintos territorios, puedan aprender, compartir y ser parte de esta experiencia.
Si algo nos han enseñado los karaokes, es que el idioma también se construye en colectivo.
Y siempre hay lugar para una voz más.








